Irán ha dejado entrever la posibilidad de imponer peajes a los petroleros que atraviesen el estrecho, con tarifas que podrían rondar el dólar por barril.
- Irán planea vender petróleo en yuanes: ¿nuevo pulso al dólar?
El mercado puede reaccionar a titulares, pero el petróleo no. El crudo responde a una realidad mucho más simple: si los barcos pasan o no pasan por el estrecho de Ormuz. Y, a día de hoy, esa respuesta sigue siendo incierta.
Pese al anuncio de un alto el fuego entre Estados Unidos e Irán, la información sobre el estado real del estrecho continúa siendo contradictoria. Mientras desde Washington se insiste en que el paso se mantiene abierto, distintas fuentes apuntan a restricciones, tráfico muy limitado y un entorno todavía demasiado inseguro para que las navieras retomen la actividad con normalidad. Apenas unos pocos buques han logrado cruzar y el flujo está muy lejos de los niveles habituales.
Un atasco con alto precio
Mientras tanto, la curva de futuros del petróleo sigue reflejando tensión en el corto plazo, con precios más altos en los contratos inmediatos que en los de largo plazo, una señal típica de escasez o dificultades de suministro. Es decir, el mercado no está comprando una vuelta rápida a la normalidad en Ormuz, sino todo lo contrario.
El mercado puede reaccionar a titulares, pero el petróleo no. El crudo responde a una realidad mucho más simple: si los barcos pasan o no pasan por el estrecho de Ormuz. Y, a día de hoy, esa respuesta sigue siendo incierta.
Pese al anuncio de un alto el fuego entre Estados Unidos e Irán, la información sobre el estado real del estrecho continúa siendo contradictoria. Mientras desde Washington se insiste en que el paso se mantiene abierto, distintas fuentes apuntan a restricciones, tráfico muy limitado y un entorno todavía demasiado inseguro para que las navieras retomen la actividad con normalidad. Apenas unos pocos buques han logrado cruzar y el flujo está muy lejos de los niveles habituales.
Un atasco con alto precio
Mientras tanto, la curva de futuros del petróleo sigue reflejando tensión en el corto plazo, con precios más altos en los contratos inmediatos que en los de largo plazo, una señal típica de escasez o dificultades de suministro. Es decir, el mercado no está comprando una vuelta rápida a la normalidad en Ormuz, sino todo lo contrario.

